Llevamos tiempo escuchándolo, pero quizá nunca de forma tan clara como hasta ahora. Y es que el referente tecnológico global, el MIT, en el último informe sobre banca digital, sugiere de forma explícita, la posibilidad de un futuro sin bancos no muy lejano.

El informe Digital Banking Manifesto: The End of Banks? elaborado por el Departamento Connection Science & Engineering del MIT, es fulminante en sus declaraciones y destaca la falta de innovación como mal endémico en el sector; debido, principalmente, a la poca competencia existente entre las entidades.

Según el MIT, los bancos se han centrado en la mejora de sus interfaces para parecer más sexys a los ojos de los clientes más jóvenes, pero no han acometido cambios estructurales que permitan sustituir infraestructuras de oficinas anticuadas ni sistemas informáticos obsoletos. La falta de innovación y competencia también es responsable de la existencia de servicios poco centrados en el usuario, que han sobrevivido hasta ahora porque los consumidores no tenían una mejor opción.

El espacio de mejora que han dejado los bancos se ha convertido en el caldo de cultivo de nuevas iniciativas que, con algo de visión y conocimiento de mercado, han sabido ver la gran oportunidad de transformar el sector. Es por ello que en los últimos años han surgido toda una serie de nuevas empresas de tecnologías financieras (las llamadas FinTechs), que ofrecen servicios bancarios innovadores, mejores que los de los propios bancos.

Estas compañías están atrayendo inversión de capital riesgo para acelerar su crecimiento, y como bien explica David Shrier, Director del Departamento Connection Science del MIT, están cada vez más preparadas para ser una alternativa real a la banca tradicional:“Con miles de millones de dólares fluyendo hacia el sector, las FinTechs están listas para perturbar el negocio de instituciones destacadas, como Goldman Sachs, Morgan Stanley y UBS. Y esas grandes empresas están luchando por resistir”.  A estas también se unen gigantes tecnológicos como Amazon, Google o Facebook, que conscientes del tamaño del pastel, quieren entrar en el mercado a coger su trozo de la tarta.

Parece entonces que sólo quedan dos opciones… Ó los bancos mejoran lo suficientemente rápido como para sobrevivir; ó las nuevas tecnologías acabarán integrándose en nuestra vida diaria y lleven a la completa desaparición de las entidades bancarias tradicionales.

Al margen de visiones más o menos pesimistas, el informe prevé claramente la consolidación de un nuevo ecosistema financiero dominado por la banca digital y las monedas virtuales, en el que la innovación transformará por completo las relaciones entre los bancos y sus clientes. Sin embargo, es prudente en lo que al tiempo se refiere, ya que, también señala que todavía existen numerosas limitaciones, especialmente legales, para éstas empresas que aún carecen del estatus de banco.

Algunos queremos confiar en que existe aún un periodo de transición, en el que los bancos también podrán generar capacidad de reacción, e intentar ser ellos mismos quienes ejecuten la desaparición del modelo de banca actual, apostando por una banca moderna, digital, que vuelva a poner al cliente en el centro del negocio.

Iremos viendo que ocurre en los próximos años, pero de lo que no tenemos duda es de que los cómodos sillones de los consejos de administración de las grandes entidades financieras se han convertido en posiciones mucho menos confortables.

 

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