Uno de los conceptos más recurrentes cuando hablamos de FinTech es la Blockchain, o cadena de bloques. Para muchos esta tecnología se posiciona como el “santo grial” con el que hacer frente al gran reto de la transformación digital de las entidades financieras, y del que ya hablamos en nuestro Post “ El MIT lo tiene claro”.

 

Pero, ¿qué es la Blockchain? y sobre todo, ¿qué supondrá la adopción de esta tecnología disruptiva en el día a día de empresas y usuarios?

La Blockchain, en un “tuit”, es una base de datos distribuida que incluye una lista de registros ordenados en constante crecimiento y actualización, almacenados de forma segura y privada.

Si lo aterrizamos un poco más, podemos decir que Blockchain es un gran libro de contabilidad en el que se recoge cualquier transacción, y que conforma una base de datos que está compartida online entre todos las personas que forman la red. De esta manera, todos y cada uno de los componentes de la red (cientos de miles) tienen constancia de las transacciones realizadas.

Estos “apuntes contables” recogen las operaciones, cantidades, fechas y participantes; y son codificados a través de criptografía, para mantener la privacidad de la transacción. Cuando se producen varias transacciones, éstas se ordenan cronológicamente y se agrupan formando un bloque.

Los bloques, a su vez, también se ordenan cronológicamente e incluyen una referencia al bloque anterior, por lo que podemos decir que “están enlazados”. Forman así una cadena de bloques que es la que da origen al nombre de la tecnología.

Al utilizar claves criptográficas,  las transacciones ordenadas cronológicamente y distribuidos los datos entre muchos ordenadores, la Blockchain presenta grandes ventajas en seguridad frente a manipulaciones y fraudes.

Imaginaos que alguien quisiera realizar una modificación de un dato de una transacción de forma fraudulenta. Esta persona tendría, en primer lugar  que ser capaz de identificar la transacción que quiere modificar, ya que está oculta tras una clave criptográfica. Y, a continuación, alterar el dato en todas las copias distribuidas y en el mismo momento exacto de tiempo. Parece difícil, ¿no?

La otra gran disrupción de Blockchain es la que se refiere a las transacciones realizadas uno a uno.  Estas se pueden realizar sin necesidad de una autoridad o ente superior que garantice, demuestre o corrobore que dicha transacción ha sido realizada.

La Blockchain supone un reto desde el origen, porque conceptualmente pone en jaque a muchos de los principios sobre los que se basa la economía mundial. Pero hoy por hoy las dudas sobre Blockchain no se ciernen sobre la tecnología en sí, sino en concretar cómo y cuándo se integrará plenamente en nuestra vida diaria. Por ello es tan importante entender que beneficios nos podrá reportar esta tecnología.

 

Sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que la tecnología Blockchain permite:

  • Reducir los costes de las transacciones.
  • Reducir el riesgo de fraude online.
  • Simplificar la operatividad e incrementar la velocidad de las transacciones.
  • Ampliar el alcance y acceso a los servicios financieros alrededor el mundo.

Todo esto significa que en el corto plazo veremos pagos internacionales en casi tiempo real (de 2 a 5 segundos), podremos verificar a los usuarios sin riesgo, podremos realizar transacciones sin intermediación, por ejemplo, un crédito peer-to-peer; se eliminarán completamente las comisiones, o podremos implementar sistemas financieros confiables en países en desarrollo.

Para el sistema financiero en sí, el impacto será millonario. En concreto de 20.000 millones de dólares de ahorro, según estimaciones del Banco Santander para Business Insider; y solamente en el proceso de registro y procesamiento de las transacciones financieras que se realizan diariamente. Si tenemos en cuenta además que, a pesar de los esfuerzos de digitalización, el sector bancario sigue siendo lento y muy vulnerable al fraude online, el potencial transformador de blockchain se multiplica.

Pero su impacto no acaba en el sector financiero. Pólizas de seguro, sistemas para verificación de datos forenses, registros de salud, sistemas de votaciones e incluso rastreo de diamantes, metales preciosos y materias primas…todos ellos son susceptibles de modificación bajo el prisma de la cadena de bloques.

            Como ocurre con toda tecnología disruptiva, su implementación no será fácil.

Para que Blockchain despliegue todo su potencial, hay barreras tecnológicas, gubernamentales, organizacionales e incluso sociales nada desdeñables, a las que habrá que hacer frente. Blockchain llegó hace poco a nuestras vidas, pero en este tiempo se esta desvelando como una herramienta útil en los lugares menos esperados, convirtiéndose en una nueva especie de navaja suiza tecnológica.

Señores, Blockchain ha venido para quedarse.

 

> Spain-Fintech>